Colli Albani, un complejo volcánico a 30 km de Roma, se pensó que estaba extinto hasta que mostró signos de actividad. Crédito: Fabio Florindo

Un volcán podría estar despertando bajo los suburbios de Roma

03-08-2016

Un complejo volcánico a 30 km de Roma que parecía inactivo podría estar despertando.

Italia es un punto caliente para los volcanes peligrosos. A medida que la corteza de la placa tectónica de África se sumerge debajo de la Eurasiática, el magma asciende desde el interior, dando lugar a casi una docena de montañas explosivas en todo el país. El Vesubio y el Monte Etna son los más violentos. Pero Colli Albani, un complejo volcánico de colinas a unos 30 kilómetros fuera de Roma, ha sido una amenaza oculta.

Los científicos lo consideraban extinto debido a que a lo largo de la historia humana no había constancia clara de que hubiera hecho alguna erupción. Posteriormente, en la década de 1990 los científicos notaron que las colinas se elevaban y un enjambre sísmico sacudió la tierra. Bocanadas de dióxido de carbono se filtraron de las grietas en la ladera y muchos animales murieron en silencio. Los científicos empezaron a investigar y encontraron evidencia de 11 erupciones en los últimos 600,000 años. Lo que demuestra que el volcán no estaba extinto, sino inactivo.

En un nuevo estudio publicado en la revista Geophysical Research Letters, Fabrizio Marra, del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia y sus colegas, sugieren que Colli Albani está despertando de un largo sueño. Debido a la proximidad con Roma y el número de ciudades en las colinas, entre ellas la residencia de verano del Papa en Castel Gandolfo, ha hecho que los científicos miren más de cerca, y ha dado lugar a un debate sobre el peligro a corto plazo del volcán.

El equipo de Marra recogió muestras de ceniza y lava de seis erupciones pasadas en los últimos 365,000 años y las envió a Brian Jicha, un geocronólogo de la Universidad de Wisconsin-Madison, que fechó las muestras en su laboratorio utilizando la tasa de desintegración de isótopos radiactivos en el material como una especie de reloj atómico. Las fechas de Jicha sugieren que las erupciones ocurren en intervalos más o menos regulares, y la serie más reciente ocurrió dentro de los últimos 100,000 años, con una erupción cada 31,000 años aproximadamente. Sin embargo, el último fue hace 36,000 años. "El tiempo de reposo ha excedido el tiempo de recurrencia de 31,000 años, un hecho que indica que el sistema volcánico está listo para una nueva erupción", dice Marra.

Pero Marra y su equipo no sólo se dejaron guiar por esto para sugerir que el volcán está entrando en una nueva fase eruptiva. Además, gracias a los nuevos datos de satélite y evidencia geológica, encontraron que las colinas han engrosado unos 50 metros en los últimos 200,000 años. Esto, de acuerdo a la Unión Geofísica Americana (AGU, por sus siglas en inglés), se debe a que hasta hace unos 2,000 años, la tierra circundante mantenía unida una fractura bajo el volcán, previniendo que el magma saliera a la superficie. Pero más recientemente, las tensiones del subsuelo cambiaron de forma que el pedazo de roca de un lado se mueve y se desliza contra el del otro lado, causando que el magma se filtre lentamente hacia la superficie. Investigaciones anteriores también registraron este levantamiento, pero los científicos no sabían si se trataba de algo momentáneo o de continua duración.

Los datos de Marra sugieren que esta transición se produjo en los últimos miles de años. "Es como cuando estás horneando un pastel y una burbuja se hace en él", dice Malinverno. "Se puede ver que la corteza en la superficie en algún momento se va a dividir." Es probable que ya haya comenzado a abrir nuevas vías que, eventualmente permitan que el magma rompa la superficie. El volcán entrará en erupción, el sistema se establecerá, volverá a su estado tranquilo y el ciclo comenzará de nuevo.

Hasta el momento, estos cambios se han manifestado en un enjambre de terremotos cerca de Roma, que duraron de 1991 a 1995. Otra señal es una pequeña fumarola o conducto de vapor, que apareció en una carretera cerca del aeropuerto Fiumicino de Roma en el 2013.

Teniendo en cuenta su ciclo de 31,000 años, el volcán Colli Albani es propenso a una erupción, pero el volcán no soplará violentamente de forma inesperada. De acuerdo a Marra, es probable que no se acumule suficiente presión para una erupción explosiva durante al menos 1,000 años. Incluso entonces, los romanos pueden esperar y prepararse para un montón de llamadas de emergencia, pues una erupción explosiva sería precedida por etapas iniciales de actividad volcánica moderada.

 

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Fuentes: 

LiveScience; Scientific American 

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