El calentamiento observado durante los últimos 50 años muestra un rápido calentamiento en el Ártico, mientras que lo contrario ha sucedido en el océano Antártico. Crédito: Cortesía de K. Armour/UW
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El océano antártico, ¿inmune al calentamiento global?

31-05-2016

Mientras que el nivel del hielo en el Ártico se derrite a ritmos sin precedentes, el hielo de la Antártica no sólo ha permanecido igual, sino que cubre más superficie del océano que antes.

Esta paradoja ha intrigado a los científicos por años y ha servido de insignia para aquellos opositores del calentamiento global.

Un nuevo estudio realizado por la Universidad de Washington y el Instituto Tecnológico de Massachusetts asegura tener la respuesta: la llegada de agua fría de hace cientos de años, que no ha estado expuesta al cambio climático.

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El equipo encontró que los vientos helados que azotan la Antártica, así como la corriente Circunpolar Antártica (que fluye de oeste a este alrededor del continente), son factores mucho más importantes que los cambios en la temperatura.

Los vientos huracanados procedentes del oeste empujan hacia el norte la capa superficial del océano, dejando al descubierto las masas de agua inferiores que no han tocado la atmósfera desde hace cientos de años.

Esto, de acuerdo a los científicos, no pasa en otros océanos debido a que las aguas en el océano Antártico provienen de grandes profundidades –miles de metros-, que no han estado expuestas a los altos niveles de dióxido de carbono responsables del aumento de las temperaturas.

La última vez que el agua de la Antártida estuvo en contacto con el aire fue en la parte norte del océano Atlántico, para después hundirse de nuevo y seguir corrientes marinas hasta resurgir en la Antártida cientos, o incluso miles de años más tarde.

Desde finales de 1970 el Ártico ha perdido en promedio 53,900 kilómetros cuadrados al año, mientras que la Antártida ha ganado un promedio de 18,900. La tendencia se ha observado durante mucho tiempo en los modelos climático pero se había explicado erróneamente.

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El nuevo estudio se basa en mediciones satelitales de movimiento y espesor del hielo marino de la Antártica, y –a diferencia de estudios previos-  en nuevos modelos del fondo del mar alrededor del continente.

Los resultados fueron publicados en línea este mes en la revista Remote Sensing of Environment.

Muchos son los científicos que estudian el tema, y a pesar de que se muestran entusiasmados con los resultados del nuevo estudio, aseguran que es importante no descartar otras hipótesis y reconocer otros factores que podrían también afectar los niveles de hielo en la Antártida.  

Sobre todo, destacan la importancia de recordar la diferencia que existe entre ambos polos, y no estudiar su dinamismo como si compráramos manzanas con manzanas.

La mayor diferencia es que el hielo marino en el Ártico se forma en un enorme océano rodeado por las enormes masas terrestres del hemisferio norte, mientras que el hielo del extremo sur del planeta se forma en torno a un gran continente helado.

 

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Fuentes: Inside Climate News Org; Science Daily 

 

 

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