Ciervos urbanos caminando de noche en una calle de Londres. Crédito: Fotografía de Jamie Hall
Zorro rojo capturado en las calles de Londres. Crédito: Jamie Hall

Animales cambian sus horarios para huir de los humanos

19-06-2018

Los mamíferos se están volviendo nocturnos para evitar encontrarse con nosotros.

Los seres humanos dejamos cada vez menos espacio para otras formas de vida. Para 2015 existían 7,300 millones de personas, según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Apenas 65 años antes, cuando se formó esta organización internacional la población mundial era de 2,600 millones. En ese tiempo el número de seres humanos creció 2.8 veces. Esto hace que cada vez ocupemos más espacio en nuestro planeta, además de otros problemas como consumo de recursos naturales. Este crecimiento ha hecho que los animales cambien sus hábitos.

Esta es la conclusión a la que llegó un grupo de investigadores de las universidades de Berkeley en California y Boise en Idaho, ambas en Estados Unidos. A través del análisis de 76 investigaciones sobre hábitos de 62 especies en los 6 continentes encontraron algunos patrones comunes en los mamíferos que viven cerca de seres humanos. Los resultados aparecieron en la revista Science el 15 de junio.

Miedo, el factor principal

Existen muchas razones para no querer encontrarte con otro ser vivo. Incluso entre seres humanos a veces huimos al contacto con otros de nuestra especie, ya sea porque nos desagradan, tenemos algún conflicto no resuelto o simplemente preferimos pasar desapercibidos. Este último punto es muy importante para los animales que coexisten con nosotros; su conducta hace pensar que no quieren ser vistos.

Muchas de las actividades humanas ponen en peligro la vida de otras especies. La primer idea que resulta es la cacería o formas directas de agresión, sin embargo existen otras. Entre las que mencionan los investigadores se encuentra el excursionismo o la urbanización. Un animal que aparece frente a un grupo de excursionistas corre peligro, incluso en los casos más absurdos como los delfines que han muerto por la insensibilidad de turistas que quieren una "selfie".

Aún cuando nuestra intención no sea agredir a otras especies, es importante saber que lo hacemos. Muchas veces esto es indirecto, como los daños que puede causar nuestra infraestructura u objetos tecnológicos. La presencia de una máquina de construcción o un auto vuelve peligroso el paso de los animales por ciertas zonas. Cuando nosotros dormimos ese riesgo disminuye. La probabilidad sigue estando presente, por supuesto, sin embargo es menor y parece que los animales lo empiezan a notar. 

La relación que se establece entre los animales y los seres humanos es de presa y depredador. Para aumentar sus posibilidades de sobrevivir, es natural que los animales escapan del contacto de su depredador. Aún cuando no sea nuestra intención, ponemos en riesgo su vida y ya que no pueden alejarse en espacio, si lo hacen en tiempo.

¿Qué animales y cómo les afecta?

Para el estudio citado se consideró a mamíferos de tallas media y grande. Esto debido a que su tamaño los lleva más fácilmente a un conflicto con humanos. Posiblemente también haya un efecto en especies más pequeñas pero los investigadores tomaron como referencia a animales reconocibles por cualquier ser humano. Las especies fueron de zarigüeyas comunes de 1.13 kg a elefantes africanos de 3,500 kg, aproximadamente.

En este grupo se encuentran distintos tipos de animales, tanto presas habituales como cazadores. Las estadísticas que expone la investigación muestran que los animales que más han cambiado su comportamiento son herbívoros y las cifras varían poco respecto a carnívoros u omnívoros. También se menciona que los que muestran patrones de conducta más alterados son los que viven cerca de zonas urbanas y ahí si hay una gran diferencia respecto a otros como los que viven en zonas agricultoras o los que se consideran presas de cacería humana.

Los investigadores advierten sobre alteraciones en el ecosistema. Si los animales salen a vivir sus vidas cotidianas cuando nosotros dormimos, esto lleva a cambios en sus organismos. Su periodo de sueño aumenta y realizan menos actividad. La forma en que se desplazan cambia. Al mismo tiempo tendrán menos tiempo para recolectar comida y posiblemente deban alterar su dieta. Todo esto modifica su estado de salud a largo plazo.

La presencia del ser humano cambia por completo las condiciones para la vida en su entorno. Al ser una especie en constante expansión, otras especies se han visto obligadas a cambiar sus hábitos. Por nuestra parte deberíamos reconsiderar la forma en que interactuamos con nuestro medio ambiente. Así como notar que alguien no nos saluda al encontrarnos por la calle, el que nuestros compañeros de planeta eviten nuestro contacto es señal de que algo estamos haciendo mal.

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