El Hubble observó lo que parece ser un planeta de segunda generación Copiar al portapapeles
POR: Luis Moctezuma
7 octubre, 2026
Los planetas de nuestro sistema solar surgieron a partir del disco de formación que acompañó al Sol después de su nacimiento, son planetas de primera generación. Con datos del Hubble, un equipo de investigadores encontró lo que parece ser un planeta de segunda generación.
Los resultados se publicaron recientemente en la revista científica Nature Astronomy. La Administración Nacional de la Aeronáutica y el Espacio estadounidense (NASA) comenzó la Semana Mundial del Espacio con este anuncio en su página web.
Segunda generación de planetas, ¿cómo reconocerlos?
En el año 2000 se describieron las características de una enana blanca que recibe el nombre de HS 0209+0832. 26 años después se revisaron los datos y apareció un detalle que en su momento pasó desapercibido.
Una enana blanca es el remanente de una estrella de poca masa que agotó todo su combustible nuclear. Además, el gas y el polvo que la envolvían la abandonó. Un planeta de segunda generación sería aquel que se formó con el material fundido en los alrededores del objeto celeste.
“En lugar de que la etapa de la enana blanca sea una especie de epílogo a la historia de una estrella y sus planetas, esta investigación apunta a que los sistemas que conocemos sólo son el primer capítulo de una historia potencialmente mucho más larga, con algunos nuevos personajes apareciendo. Esa es una perspectiva realmente emocionante de perseguir”, menciona Jamie Williams, quien dirigió el nuevo estudio.
La clave para llegar a esta conclusión fue un elemento químico. El Niobio es un elemento químico que aparece en la tabla periódica con el número 41, su símbolo es Nb.
“Lo que el Hubble nos está mostrando en este sistema de enana blanca es algo que no hemos visto antes: una alta abundancia del elemento niobio, cuya firma yo desconocía cuando lo encontré por primera vez en los datos de archivo”, recuerda Williams, quien es astrónomo y candidato a doctor por la Universidad de Warwick, en el Reino Unido.
En el análisis original, de principios de este siglo, aparecieron datos de casi 100 características químicas que no pudieron identificarse. Con una base de datos actualizada, Williams volvió a estos datos que el Hubble registró en el año 1999. Esta vez reconoció coincidencias con Niobio entre los datos misteriosos.
Nicholas Stone, quien participó en la investigación reciente, explica que el Niobio es un elemento muy particular en el espacio. Se trata de un elemento más pesado que el Hierro, al igual que otros elementos que comparten esta característica, no se forman en el núcleo de las estrellas por fusión termonuclear.
“En cambio, estos elementos pesados solo pueden sintetizarse en las condiciones exóticas que emergen brevemente dentro de estrellas moribundas. La presencia de niobio es un indicador de estos 'dolores de muerte', y de la expulsión al espacio del interior de la estrella moribunda”, aclara Stone, quien es astrofísico teórico en la Universidad de Wisconsin.
El equipo de investigadores supone que este material fue expulsado por la estrella agonizante y se fusionó con un gigante gaseoso. El resto del material se habría dispersado hace tiempo pero el que llegó al planeta se conserva.
Las observaciones del Hubble se confirmaron con datos de la misión FUSE (siglas en inglés de Explorador Espectroscópico de Ultravioleta Lejano). Esta misión terminó en 2007 y también obtuvo datos que señalan firmas de Niobio en el sistema HS 0209+0832.
El detalle final viene del Satélite de Estudio de Exoplanetas en Tránsito (TESS). Este dispositivo observó por cuatro meses al sistema de la enana blanca y encontró variaciones periódicas de brillo que indican la presencia de un planeta a 6 millones de kilómetros. Esto significa que el planeta en cuestión está más cerca de su remanente de estrella que Mercurio del Sol.
Este candidato a planeta se estima de un tamaño similar a Júpiter. Su forma es muy distinta a la de nuestro vecino gigante. La enana blanca a la que orbita es relativamente nueva, lo que significa que aún está muy caliente y podría estar bombardeando al planeta, lo que le haría perder su material exterior. Como consecuencia, tendría una silueta similar a la de un cometa con una cola formada por el material que expulsa y eso sería lo que el Hubble observó en 1999.
Williams aclara que eventualmente la enana blanca se enfriará. Con esto, el planeta permanecerá en una zona habitable por millones de años y sobrevivirá. Lo que sigue es estudiar este tipo de sistemas para descubrir qué tan comunes o extraños son y cómo evolucionan alrededor de una estrella muerta.
