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Ilustración Crédito: NASA's Goddard Space Flight Center / Francis Reddy

Científicos ciudadanos confirman la existencia de un exoplaneta a 226 años luz

10-01-2019

... dentro de la zona habitable y puede tener agua líquida en su superficie

Por: Luis Moctezuma


Aún cuando la misión del telescopio espacial Kepler terminó, sigue encontrando exoplanetas, que son aquellos localizados fuera de nuestro sistema solar. Esta vez se trata de K2-288Bb, de casi el doble del tamaño de la Tierra. Se encuentra en la constelación de Tauro y orbita a la menor de dos estrellas binarias más pequeñas que nuestro sol. Por su posición podría contener agua; sobre su base no está claro si se trata de gas o roca. El descubrimiento no habría sido posible sin la participación de científicos ciudadanos.

¿Cómo confirmar si ahí había un planeta?

Para el momento en que dejó de funcionar, en octubre de 2018, Kepler había confirmado la existencia de 2,662 exoplanetas. Para sus observaciones recurría al método de tránsito. Este consiste en detectar sombras frente las estrellas que podrían pertenecer a un planeta.

Una sombra frente a una estrella podría ser un planeta, ruido en la imagen o cualquier otro error de captura. Ya que el planeta gira en torno a su astro regresará frente a él en algún momento y así confirmará que realmente era un planeta realizando su movimiento de traslación. La observación original de K2-288Bb, realizada en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland, no logró el número necesario de tránsitos.

La primera vez que se le observó fue en 2017 y se descartó, gracias al trabajo de voluntarios se logró confirmar que K2-288Bb era un planeta. Para reconocer a un candidato a exoplaneta y continuar con la investigación se requieren al menos 3 tránsitos. El equipo coordinado por Joshua Schlieder logró apenas dos observaciones de este fenómeno.

En el mismo equipo que vio por primera vez al exoplaneta participaba Adina Feinstein quien en ese entonces colaboraba como interna y ahora aparece como primera firmante en el artículo que confirma la existencia de K2-288Bb. Makennah Bristow fue otra de las internas de aquella primera observación que aparece en el documento final. Los resultados se publicaron en la revista científica The Astronomical Journal en su edición de enero de 2019.

La labor de las entonces estudiantes y el astrofísico que las coordinaba no habría tenido un final satisfactorio sin la participación de científicos ciudadanos. El programa Exoplanet Explorers de la NASA hizo públicos los datos sobre las observaciones de Kepler para que voluntarios comprobaran los resultados. Gracias a la revisión que se hizo desde esta plataforma pública apareció el tercer tránsito.

Ya con tres tránsitos reconocidos K2-288Bb pasó a ser candidato. La confirmación de su existencia vino desde distintos observatorios estelares. El telescopio Espacial Spitzer y Keck II de la NASA, el Telescopio de Instalación Infrarroja en Hawaii, así como información obtenida de la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea confirmaron que se trataba de un exoplaneta.

¿Cómo es K2-288Bb?

Este exoplaneta es muy distinto a lo que conocemos y creemos que es normal en el universo. Forma parte de un sistema binario entre dos estrellas tipo M llamado K2-288. Este tipo de astros son fríos y tenues. Entre las dos estrellas hay una distancia de aproximadamente 8.2 mil millones de kilómetros, casi seis veces la distancia entre Saturno y el sol. La mayor de ellas tiene la mitad del tamaño de nuestro sol y la más pequeña es de un tercio del mismo.

K2-288Bb tiene un tamaño de 1.9 veces la Tierra. Esto la deja en una categoría conocida como “brecha de Fulton” o “brecha de radio”. Se le clasifica así porque es muy grande para ser una “super-Tierra” y muy pequeña para ser un “sub-Neptuno”. Este brecha incluye a los planetas cercanos a sus estrellas que están entre 1.5 y 2 veces el tamaño de nuestro planeta. Gracias a su cercanía con la estrella que orbita se encuentra en el rango habitable, lo que podría significar la presencia de agua. Por el momento se desconoce si su superficie es principalmente rocosa o gaseosa.

Aún cuando la ciencia parece un mundo cerrado para unos cuantos privilegiados, las ciudadanos comunes podemos participar en ella. K2-288Bb es la prueba de que incluso el software más sofisticado y equipos de profesionales requieren la ayuda de personas con paciencia e interés por el conocimiento científico. La astronomía es una de las ciencias más populares y para fortuna de los interesados, cuenta con distintos programas en que se puede participar sin ser un investigador profesional.


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