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Los cráteres de la luna de distintos colores en función al tamaño la edad. La superficie lunar está dominada por cráteres menores de 290 millones de años, lo cual es consistente con los de la Tierra. Crédito: NASA / LRO / USGS / Universidad de Toronto

En los últimos 290 millones de años, los impactos contra la Tierra se han duplicado

22-01-2019

Y ahora lo sabemos gracias a la Luna

Por: Luis Moctezuma

 

Entre las explicaciones que se han dado sobre la formación del sistema solar está que originalmente los planetas recibían muchos impactos que con el tiempo se fueron reduciendo. Un nuevo estudio publicado recientemente por la revista Science pone en duda esta afirmación. Según parece, los últimos 290 millones de años son los que nuestro planeta ha sido impactado con mayor insistencia por cuerpos que viajaban en el espacio. La clave para esta conclusión fue la luna.

¿Dónde encontrar pistas de hace millones de años?

Es difícil encontrar evidencia de lo que pasó en nuestro planeta hace millones de años. Entre las justificaciones que se dan para este fenómeno están la erosión, los movimientos tectónicos y otros eventos como la aparición de capas de hielo que cubren los cráteres. Si nuestro planeta fuera la escena de un crimen todas las evidencias habrían sido ya retiradas o estarían ocultas.

Pareciera que nos encontramos ante un misterio imposible de resolver pero tenemos una testigo que ha estado ahí por mucho tiempo. El equipo de científicos canadienses, estadounidenses y británicos sugiere que si hay poca evidencia de impactos en el pasado lejano de la Tierra podría ser porque eran menos frecuentes. Para llegar a esta afirmación se analizó a otro cuerpo en el espacio que debió recibir un número similar de impactos: la Luna.

A diferencia de la Tierra, la Luna carece de atmósfera y actividad geológica. Lo que pasó en ella hace millones de años sigue presente sobre su superficie. Se determinó un periodo de mil millones de años hacia el pasado y se estableció la frecuencia de los impactos en distintos momentos.

Para el análisis histórico se usaron imágenes infrarrojas de la luna y datos térmicos. Con ellas se hizo una estimación sobre la edad de los cráteres en su superficie. Los resultados mostraron que hace 500 millones de años el número de impactos comenzó a crecer. En los últimos 290 millones de años la tasa de impacto se elevó 2.6 veces.

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La información térmica fue de gran utilidad para definir dónde había cráteres de mayor edad. Las rocas más grandes emiten más calor, mientras que el polvo de la superficie es mucho más fino y de menor temperatura. Partiendo de este dato se calculó la tasa de descomposición rocosa en la Luna. Así fue posible estimar la edad de un cráter a partir de la presencia de rocas y su respectivo calor; un cráter sin rocas y de baja temperatura sería más viejo.

Lo que la erosión se llevó

Solía culparse a la erosión y otros fenómenos por la falta de rastros de impactos en la superficie terrestre. Ahora podemos considerar que aunque el tiempo si va desdibujando las evidencias, el que conozcamos pocos cráteres con más de 300 millones de años de antigüedad es simplemente porque son menos de los que imaginábamos.

La caída de objetos provenientes del espacio en la Tierra aumentó a finales de la era Paleozoica. Después vino el Mesozoico con sus dinosaurios que desaparecieron por los efectos de un meteorito que impactó en lo que ahora conocemos como el Cráter de Chicxulub, en la Península de Yucatán. Conocer la frecuencia con la que otros objetos impactaron con nuestro planeta y su satélite nos ayudará a comprender el cómo llegó a tener la forma actual.

 

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