El Webb reconoce cambios en los anillos de un pequeño objeto llamado Chariklo Copiar al portapapeles
POR: Luis Moctezuma
15 septiembre, 2026
Muchos crecimos con la idea de que los anillos eran exclusivos de los grandes planetas gaseosos. Sin embargo, en 2013 se descubrió un objeto que sigue cambiando lo que creemos saber del sistema solar.
Chariklo es un objeto de apenas 250 kilómetros de diámetro que tiene un par de anillos. Una ocultación estelar permitió que el Telescopio Espacial James Webb descubriera que su sistema de anillos ha cambiado en los últimos años.
Un sistema dinámico en un pequeño cuerpo estelar
Un estudio publicado por la revista Science Advances expone los resultados de un equipo de investigación que observó a Chariklo y su sistema de anillos a través del Webb. La observación se realizó el 18 de octubre de 2022 aprovechando una ocultación estelar.
Una ocultación estelar es similar a un eclipse. La diferencia es que en este tipo de eventos es una estrella distante la que es cubierta por la silueta de otro objeto celeste que pasa frente a ella desde el punto de vista del observador, en este caso Chariklo.
Cuando esto ocurre, el objeto evita el paso de la luz de la estrella y se puede medir la forma en que disminuye. Al mirar en esa dirección, el Webb permitió ver los cambios en los anillos de Chariklo.
“La comparación de las observaciones del JWST con las obtenidas durante otras ocultaciones estelares a lo largo de la última década nos ha permitido descubrir cambios opuestos en los dos anillos: mientras el anillo interior muestra una opacidad significativamente mayor, el exterior presenta una opacidad menor” menciona en un comunicado Pablo Santos Sanz, quien es investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y participó en el estudio.
Los cambios muestran que el sistema de anillos de Chariklo es dinámico, algo que no se esperaba. Esto indica que ahí podrían ocurrir procesos físicos mucho más complejos de lo que se pensaba.
Hasta ahora, se creía que los anillos de objetos pequeños en el sistema solar eran estructuras relativamente estables. Las observaciones del Webb obligan a replantear la forma en que funcionan. Sin embargo, no se descarta que los dispositivos de observación influyan en los datos, el uso de filtros distintos podría tener un efecto en lo que se ha visto, de acuerdo con Santos Sanz.
Además del descubrimiento, la observación es un logro tecnológico por sí misma. Es la primera ocultación estelar predicha y planificada para una observación con el Webb. Para conseguirla fue necesario calcular la posición de todos los participantes.
“Conseguirlo requirió conocer con una precisión extraordinaria la órbita de Chariklo, la posición de la estrella —gracias a la misión Gaia de la ESA— y la trayectoria del propio JWST alrededor del punto de Lagrange L2, una región del espacio situada a unos 1,5 millones de kilómetros de la Tierra en dirección opuesta al Sol. El JWST orbita alrededor de esta región siguiendo una trayectoria que debe corregirse periódicamente mediante maniobras de mantenimiento”, de acuerdo con Yücel Kilic, otro autor del estudio que también pertenece al IAA-CSIC.
En el momento de la ocultación, Chariklo se desplazaba a 2.5 kilómetros por segundo respecto al Webb, lo que significa una velocidad baja en términos espaciales. Gracias a eso fue posible que el telescopio espacial mirara los anillos. Por dimensiones y distancia, incluso el Webb es incapaz de fotografiarlos directamente y una ocultación era el momento perfecto para hacerlo.
Ahora, además de los gigantes gaseosos sabemos que los cuerpos pequeños, con casi una décima parte del diámetro de Plutón, también pueden tenerlos. Y no se trata de anillos fijos, sino que cambian en poco tiempo. Queda mucho por descubrir del universo incluso en nuestro propio vecindario cósmico.
