El hantavirus: el virus silencioso transmitido por roedores que preocupa a la ciencia Copiar al portapapeles
POR: Deyanira Almazán
6 mayo, 2026
Cuando pensamos en enfermedades peligrosas, muchas veces imaginamos virus que pasan fácilmente de persona a persona. Sin embargo, existen otros patógenos menos conocidos que pueden resultar igual o incluso más letales. Uno de ellos es el hantavirus, un grupo de virus transmitidos principalmente por roedores y capaz de provocar enfermedades respiratorias graves en humanos.
Aunque los casos son relativamente raros, el hantavirus preocupa a epidemiólogos y especialistas en salud pública por su alta tasa de mortalidad y por la dificultad de detectarlo en sus primeras etapas.
Un virus escondido en el ambiente
Los hantavirus viven naturalmente en distintas especies de roedores silvestres. Los animales pueden portar el virus sin enfermarse, pero lo eliminan a través de su orina, saliva y excremento.
Las personas suelen contagiarse al inhalar partículas microscópicas contaminadas que quedan suspendidas en el aire, especialmente en lugares cerrados o poco ventilados donde hubo presencia de roedores. Barrer bodegas abandonadas, limpiar cabañas, mover cajas viejas o entrar a espacios infestados puede aumentar el riesgo de exposición.
En América, el hantavirus puede causar el llamado Síndrome Pulmonar por Hantavirus (SPH), una enfermedad que comienza con síntomas parecidos a una gripe: fiebre, cansancio, dolor muscular y dolor de cabeza. Sin embargo, en algunos pacientes el cuadro puede empeorar rápidamente y evolucionar hacia dificultad respiratoria severa.
¿Por qué puede ser tan peligroso?
Uno de los principales problemas es que el hantavirus puede confundirse inicialmente con otras enfermedades respiratorias comunes. Cuando afecta los pulmones, provoca una acumulación de líquido que dificulta el intercambio de oxígeno y puede poner en riesgo la vida del paciente en pocas horas.
De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), algunos brotes en América han mostrado tasas de mortalidad cercanas al 30 o 40%.
Actualmente no existe una vacuna ampliamente disponible para prevenir la enfermedad ni un tratamiento antiviral específico. La atención médica se centra principalmente en brindar soporte respiratorio temprano.
¿Se transmite entre personas?
En la mayoría de los casos, no. La transmisión más común ocurre por contacto indirecto con ambientes contaminados por roedores.
Sin embargo, algunos estudios han documentado casos excepcionales de transmisión entre humanos en ciertas variantes sudamericanas del virus, como el hantavirus Andes, identificado en Argentina y Chile. Aun así, este tipo de contagio sigue siendo considerado raro.
Un recordatorio sobre la relación entre salud y ambiente
El hantavirus también recuerda algo importante para la ciencia moderna: muchas enfermedades emergentes están relacionadas con la interacción entre humanos, animales y ecosistemas.
La expansión urbana, la alteración de hábitats y el cambio climático pueden modificar la distribución de especies silvestres y aumentar el contacto con reservorios naturales de virus y bacterias.
Por eso, más allá de generar alarma, estudiar enfermedades como el hantavirus ayuda a comprender mejor cómo prevenir futuros brotes y cómo la salud humana también depende del equilibrio ambiental.
